Hoy como ayer, Jesús sigue llamando: “¡Ven y sígueme…!”

Con la misma radicalidad, exigencia y promesa de felicidad de que nos habla el Evangelio.

La vocación no es algo que tú inventas, es un tesoro que encuentras.

No es el plan que tú elaboras para tu vida, sino el proyecto que Dios te propone e invita a realizar.
No es principalmente una decisión que tú tomas, sino un regalo que recibes, una llamada
a la que respondes.

“¿Quién es el hombre que quiere la vida y desea días felices?

Si tú, al oírlo respondes “Yo”, Dios te dice:
“Si quieres poseer la vida verdadera y eterna… apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela”

San Benito.

 

 

 

La vocación monástica es una llamada particular de Dios hacia nuestra vida y nuestra comunidad. Por lo general ella se experimenta como un atractivo que mucho no podemos explicar en un principio y que pide ser discernido juntos. Para ello es necesario realizar un proceso de discernimiento previo a la entrada definitiva al Monasterio. Este proceso consiste en una serie de entrevistas personales, visitas por pocos días al monasterio y una experiencia más prolongada (uno a tres meses) de vida en la comunidad.

 

Requisitos: Poseer entre 20 y 35 años de edad. Buena salud física y psíquica. Libertad de obligaciones familiares y económicas. Deseo sincero de buscar y encontrar a Dios en esta comunidad de Azul.

Contacto: Escribir al Encargado de Vocaciones, P. Bernardo : bernardo@trapenses.com.ar o bien a: Casilla de Correo 34, B7300WAA Azul, Argentina.


 

 
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